La psicóloga colombiana de 30 años Catalina Giraldo ha pasado la última década de su vida con un profundo sufrimiento y sometiéndose a todo tipo de tratamientos para sobrellevarlo.
Está diagnósticada con trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad.
Lo ha intentado todo: cerca de cuarenta esquemas farmacológicos distintos, años de psicoterapia, terapia electroconvulsiva, infusiones de ketamina. Desde 2019, ha pasado por nueve hospitalizaciones por crisis agudas y varios intentos de suicidio.
Hoy se siente agotada e incapaz de seguirlo intentando.
«Yo siento que es un infierno. A mí me cansa mucho tener que estar todo el tiempo lidiando con eso […] Para mí ya es suficiente», dice Catalina en el reportaje de Noticias Caracol transmitido el domingo pasado que dio a conocer su caso a la opinió
Por eso, le hizo al sistema de salud colombiano una solicitud inédita: que se le permita acceder a la asistencia médica al suicidio.n pública.
Esta es una figura jurídica que le permite al paciente acceder a un fármaco y acompañamiento médico para morir de acuerdo con sus decisiones y deseos
A diferencia de la eutanasia, en la cual el médico es quien administra el fármaco que produce la muerte, en el suicidio médicamente asistido es el propio solicitante quien lo hace.
Colombia es uno de los países del mundo que más ha avanzado en reconocer el derecho a la muerte digna y crear mecanismos para que sus ciudadanos puedan acceder a este. En 2024, 352 colombianos accedieron a la eutanasia, y es un dato que crece año tras año.
Tanto la eutanasia como el suicidio asistido están despenalizados en Colombia en los casos en que la persona padece una enfermedad grave e incurable que le produce un sufrimiento físico o psicológico que no es compatible con su idea de una vida digna.
A pesar de ello, a Catalina le han sido negados ambos caminos para acceder a la muerte digna.
Por eso, hoy libra, junto a su abogado Lucas Correa Montoya, una batalla legal para ser la primera colombiana en acceder a la asistencia médica al suicidio.
La búsqueda de Catalina de una muerte digna
En septiembre de 2025, Catalina Giraldo decidió solicitar la eutanasia a su EPS (entidad promotora de salud).
«Producto de una conversación con sus médicos y con su familia, Catalina hace una primera solicitud de eutanasia, porque es el único mecanismo que está reglamentado», relata su abogado.
En el sistema de salud colombiano, las EPS son empresas públicas o privadas que se encargan de asegurar a los usuarios y administrar los recursos. Entre muchas otras cosas, son quienes autorizan procedimientos como la eutanasia.
En el caso de Catalina, la EPS le negó su solicitud de eutanasia, argumentando que no tiene una enfermedad grave e incurable y que todavía hay tratamientos disponibles.
Según su abogado, agotar todos los tratamientos disponibles no es un requisito para acceder a la eutanasia en el país.
«Siempre habrá algo que intentar. Siempre habrá una pastilla más que tomar, una dosis distinta, una combinación diferente», agrega Correa.
En un documento dado a conocer por Noticias Caracol, Catalina argumenta que sus síntomas no han mejorado pese a que ha seguido múltiples tratamientos de acuerdo a las indicaciones de sus médicos tratantes por años.
FUENTE: BBC MUNDO


