Tres pastillas para eliminar la enfermedad del sueño en un contexto de recortes globales en ayuda al desarrollo

0
Desde hace dos décadas, la investigación para tratar de manera acertada la enfermedad del sueño no ha cesado. Se han probado combinaciones de inyecciones y comprimidos, una logística que no se adapta a las zonas perdidas de África en las que se detectan la mayoría de los casos de la enfermedad, y en los últimos años, se usó una terapia oral solo para casos leves.

EL PAIS

Hasta hace 20 años, la enfermedad del sueño se trataba con inyecciones de un derivado de arsénico y al menos uno de cada 20 pacientes moría por los efectos secundarios. Además, en los países africanos en los que esta dolencia es endémica, quienes la padecían eran considerados locos o brujos por los cambios de personalidad, la agresividad, los temblores y trastornos en el sueño que sufrían.

“Claramente, esta enfermedad ha sido un símbolo de las dolencias olvidadas”, lamenta Luis Pizarro, director ejecutivo de la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Desatendidas (DNDi, por sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro que desde hace más de 20 años desarrolla fármacos para prevenir, tratar y curar estas dolencias que no son prioritarias ni para la comunidad científica ni para la industria farmacéutica, aunque afectan a 1.000 millones de personas en todo el mundo, la mayoría en países del Sur Global.

La enfermedad del sueño o la tripanosomiasis humana africana, transmitida por algunas moscas tsetsé infectadas con parásitos, es endémica en África subsahariana y sin tratamiento puede ser letal. Su forma más común, la gambiense, se encuentra en 24 países africanos como la RDC, Angola, Chad, Congo, Sudán del Sur o República Centroafricana, y representa el 92% de los casos notificados. Una persona puede pasar meses o incluso años infectada sin presentar síntomas, pero cuando se manifiestan, la enfermedad puede estar ya en un estado avanzado y haber pasado al sistema nervioso central.

Pero en estos días se ha hecho pública la mejor noticia para quienes desde hace años investigan cómo eliminar esta enfermedad e intentan llegar hasta los pacientes en los rincones más recónditos de África: existe una manera real y concreta de eliminar la dolencia de aquí a 2030. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) acaba de dar su visto bueno a un tratamiento de tres pastillas del fármaco acoziborol que, en una dosis única sanan en los estadios inicial o avanzado de la enfermedad.

Esta opinión favorable europea hará que el medicamento, desarrollado por DNDi y el laboratorio Sanofi, se convierta en la primera opción de tratamiento en las directrices que pauta la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y en cuestión de meses llegará a la República Democrática del Congo (RDC), país que registra el 61% de los casos notificados, unos 520 al año, y a otros países endémicos de África Central y Occidental. Sanofi ya ha anunciado que lo donará gratuitamente a la OMS, que gestionará su distribución.

“Es una gran alegría, un éxito fruto de muchos años de trabajo e investigaciones de vanguardia, muchas veces en zonas remotas. Lo hemos logrado a pesar de la pobreza, el conflicto y los recortes mundiales en cooperación”, celebra, en una conversación con este periódico desde Kisangani, en el este de la RDC, Hélène Mahenzi, investigadora en los ensayos clínicos del acoziborol en este país africano.