Las calles están abarrotadas. Gente por todas partes. Cada balcón está repleto, cada esquina vibrando. De un lado suena reguetón, del otro salsa y, por detrás, la bomba y plena.
Cada cinco pasos hay comida. Pinchos, alcapurrias y bacalaítos gigantes. Esto es “La SanSe” y, si no la conoces, tranquilo. Puerto Rico te lo va a explicar, con orgullo y en voz alta.
Oficialmente, son las Fiestas de la Calle San Sebastián, un enorme festival de cuatro días que se celebra cada enero en el Viejo San Juan.
Empezó en los años 50 como una actividad pequeña para recaudar fondos para una iglesia pero, con el tiempo, se convirtió en una masiva celebración de la música, el arte, la comida y la cultura puertorriqueña.
¿Extraoficialmente? SanSe, que normalmente se celebra el tercer fin de semana de enero, es cuando por fin se acaba la Navidad en Puerto Rico. La despedida final a la temporada. El último suspiro colectivo antes de guardar las decoraciones, se terminen las parrandas y la gente tenga que regresar al trabajo.
Este año, el festival también llegó con una de las multitudes más grandes que ha visto el Viejo San Juan.
“Está bastante lleno y he visto muchísimos turistas”, dijo Gabriel Sánchez, residente de Bayamón, mientras el movimiento se reducía a un paso lento, los balcones se desbordaban y la señal del celular apenas aguantaba.
“El efecto Benito es una realidad”, dijo el salsero Víctor Manuelle justo antes de subir a la tarima el sábado por la noche.
Fuente: CNN


