Caterina Yannicelli recuerda haberse sentido totalmente desprevenida con la llegada de su primer hijo cuando le tuvieron que hacer una cesárea cuatro semanas antes de lo previsto debido a una rara complicación médica.
«Ni siquiera sabíamos cómo preparar la cama», comenta. «No sabíamos cómo hacer nada».
Este también fue el caso de Elissa Fischel, quien dio a luz en su casa varias semanas antes de lo esperado. «No sabía cómo cambiar un pañal. La primera vez que lo hice, lo puse al revés», dice Fischel.
Como cualquier madre primeriza sabe, traer a un bebé al mundo puede ser un momento de inmensa alegría, pero también de estrés, falta de sueño, pérdidas de fluidos corporales y una lista cada vez mayor de consejos contradictorios.
No es de extrañar, entonces, que muchas madres primerizas se sientan abrumadas y solas después del parto. Pero por haber parido en Países Bajos, Yannicelli y Fischel recibieron un beneficio que muchas otras no han tenido.
FUENTE: BBC MUNDO


