Como muchas mujeres, Emma Backlund prefería no pensar demasiado en la sangre que derramaba cada mes. Pero cuando la startup de biotecnología NextGen Jane le pidió la sangre de su menstruación en 2023, Backlund guardó sin dudar 8 tampones de un ciclo menstrual y los envió por correo al laboratorio de la empresa en Oakland, California.
Claro, era una petición inusual, pero relativamente libre de complicaciones y con la que estaba más que feliz de ayudar, especialmente si eso significaba que las futuras niñas evitaran la dolorosa experiencia que ella enfrentó mientras crecía.
«Cuando cumplí 11 años, tuve mi primera regla y pensé que me moría», cuenta Backlund, una estudiante de posgrado de 27 años de Minnesota, Estados Unidos.
«Recuerdo haberle dicho a mi madre que necesitaba ir al hospital. Y prácticamente todas las reglas que he tenido desde entonces han sido así. Vomitaba todos los meses. Me perdí actividades sociales y la escuela. Era un dolor ardiente, punzante y desgarrador continuo».
Backlund tardó 13 años en descubrir que tenía endometriosis, un trastorno crónico y debilitante en el que el tejido que recubre el útero comienza a crecer fuera de él.
FUENTE: BBC MUNDO


