El sorprendente desarrollo económico de África y por qué cada vez depende menos de las ayudas

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La decisión el año pasado del presidente Donald Trump de cerrar la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) supuso un duro golpe para muchos países.

Ponía fin, prácticamente, a la ayuda y cooperación internacional por parte de su país.

Con más US$80.000 millones en 2024, Estados Unidos fue el principal donante de proyectos destinados a combatir el hambre, la pobreza y enfermedades en todo el planeta.

Activistas y organismos internacionales pronosticaron que el cambio sería catastrófico especialmente para África. En un informe publicado en 2025 en la revista The Lancet, un grupo de 15 expertos advirtió que los recortes podrían provocar 14 millones de muertes prematuras en el continente para 2030.

Y aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras agrupaciones humanitarias han corroborado que en el último año en algunos países se produjo un aumento de decesos producto del fin de los programas humanitarios, África en su conjunto no solo no ha entrado en crisis, sino que creció económicamente en 2025 y seguirá haciéndolo en 2026.

«Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), 11 de las 15 economías de más rápido crecimiento del mundo en 2026 estarán en África, lo que la convierte en la región de mayor crecimiento del mundo», afirmó Landry Signé, copresidente del Grupo de Acción Regional para África del Foro Económico Mundial, y quien ha investigado el comportamiento de las economías africanas tras la tormenta desatada por Trump.

«Muchos países africanos han mostrado una resiliencia que algunos podrían considerar sorprendente», agregó el experto en Economía Global y Desarrollo.

Pero ¿cómo ha ocurrido esto? ¿Qué han hecho los países africanos para sortear las turbulencias? Estas y otras preguntas fueron respondidas por Signé, profesor de la Universidad de Arizona e investigador de la Iniciativa para el Crecimiento de África del Brookings Institution, ambos en EE.UU., durante una entrevista con BBC Mundo.

Se creía que la decisión de Trump y de países europeos como Reino Unido de recortar la cooperación para el desarrollo desencadenaría una catástrofe en África, pero usted, en una investigación publicada recientemente en Foreign Affairs, afirma que ha ocurrido exactamente lo contrario. ¿Le sorprendieron estos hallazgos?

Como he estado expuesto a las fortalezas únicas y diversas de África, no me sorprendió ver que muchos países han mostrado una notable capacidad para adaptarse y reaccionar ante los cambios en la ayuda internacional.

He observado la resiliencia y el liderazgo de muchos países africanos en áreas que otros podrían considerar sorprendentes. Por ejemplo, en tecnologías emergentes, muchos países africanos lideran indicadores clave: Mauricio encabeza el acceso generalizado a internet en escuelas, la legislación sobre comercio electrónico y la presencia de inversores de capital de riesgo.

Por su parte, Kenia lidera lo relativo al dinero móvil y Ruanda destaca en la entrega de suministros médicos mediante drones.

También existe una idea equivocada sobre la ayuda, según la cual la ayuda sostenía esencialmente a las economías africanas.

FUENTE: BBC MUNDO