¿De dónde vendrá la próxima pandemia?

0
¿De dónde vendrá la próxima pandemia?
Médicos con tapa boca

FUENTE RT

Después que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara una «emergencia de salud pública de importancia internacional» por un brote del virus del Bundibugyo, una cepa del ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, aumentó la preocupación internacional por el riesgo de propagación y la capacidad para responder a una nueva crisis sanitaria.

A pesar de que por el momento no existen vacunas ni tratamientos autorizados para tratar dicha variante, su transmisión por contacto con fluidos corporales hace que sea mucho menos contagiosa que virus respiratorios como el covid-19. Sin embargo, es altamente letal, por lo que la OMS ha emitido diversas recomendaciones en un contexto marcado por una gran incertidumbre sobre el verdadero alcance del brote.

Grietas en el sistema mundial de salud

La pandemia del covid-19 dejó una preparación global con un gran enfoque en la tecnología, vacunas y detección de nuevos virus, mientras problemas más profundos como los sistemas sanitarios débiles, la pobreza, los conflictos armados y la desconfianza hacia las autoridades siguen sin resolverse, informa Foreign Policy.

Asimismo, los gobiernos continúan gestionando muchos brotes como problemas políticos o económicos, ocultando información o reaccionando tarde cuando los sistemas de vigilancia fallan.

El reciente brote de hantavirus también ha evidenciado que la detección de epidemias todavía depende más de la confianza, la transparencia y las redes informales entre médicos que de los sistemas internacionales de vigilancia.

Por otra parte, la eficacia de algunos programas internacionales creados para anticipar pandemias se está poniendo en cuestión, puesto que a pesar de que reciban grandes inversiones, no lograron prever epidemias recientes como el H1N1, el zika o el covid-19.

Países vulnerables, más expuestos

Los países ricos tienden a movilizarse frente a virus capaces de afectar sus economías y sistemas sanitarios, por lo que no son los patógenos más letales los que generan mayor alarma global, sino los más contagiosos.