Qué son los péptidos, para qué sirven y qué dice la ciencia sobre los efectos de inyectárselos

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FUENTE: BBC MUNDO

La conversación sobre los péptidos inunda las redes sociales.

Celebridades, influencers de bienestar y usuarios espontáneos promocionan el uso de sus versiones sintéticas para una variedad de fines, que van desde el cuidado de la piel hasta la recuperación muscular.

Mientras, la comunidad científica señala que la evidencia que existe sobre la efectividad de muchos de estos en humanos es escasa o nula.

La discusión llegó recientemente hasta la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

Un comité científico asesor de esa agencia, conformado en parte por personas con intereses económicos en la industria farmacéutica, se pronunció el pasado 24 de julio a favor de flexibilizar las restricciones existentes y permitir la producción a gran escala de algunos tipos de péptidos experimentales.

Ahora la FDA tendrá que decidir, con base en ese concepto, si da la luz verde definitiva.

Pero ¿qué son exactamente los péptidos, para qué sirven y a qué se debe su popularidad?

Muchos péptidos, muchos usos

Los péptidos son pequeñas cadenas de aminoácidos (similares a las proteínas pero más cortos) que nuestro cuerpo produce por sí mismo.

«Tenemos muchos péptidos en el cuerpo que tienen una función biológica importante», le dice a BBC Mundo Fernando Albericio, químico y profesor de investigación de la Universidad de KwaZulu-Natal, en Sudáfrica.

Funcionan como mensajeros que les dicen a las células qué hacer y juegan roles vitales en el sistema nervioso, el metabolismo, el sistema inmunológico, el control de las hormonas y un largo etcétera.

Las endorfinas, la insulina y la oxitocina son algunos ejemplos.

Desde hace décadas, se producen y comercializan versiones sintéticas de estos compuestos con fines terapéuticos.

«Cuando su función biológica falla, puede ser causa de una enfermedad. Entonces, con péptidos sintéticos podemos tratar esa enfermedad», señala Albericio, que también es profesor emérito de la Universidad de Barcelona y lleva más de 50 años investigando los péptidos.

Un ejemplo del uso de los péptidos con fines terapéuticos es la oxitocina que se administra en el parto. Otro son los enalprilatos que se usan para bajar la presión.

Pero también se han usado fuera del ámbito clínico, como en el caso del aspartame, un sustituto artificial del azúcar bajo en calorías.

Según Albericio, hay unos 125 péptidos sintéticos aprobados para fines terapéuticos y cientos más que están en etapa de ensayos clínicos.

A diferencia de otros tipos de fármacos, estos tienen la ventaja de que son las mismas sustancias que produce el cuerpo naturalmente, y tienen menos efectos secundarios.

«El problema de los fármacos es que muchas veces se excretan por el riñón o van al hígado, y pueden perjudicar», apunta Albericio.