Cómo observar pájaros ralentiza el declive de nuestro cerebro (y nos hace sonreír de nuevo)

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Cómo observar pájaros ralentiza el declive de nuestro cerebro (y nos hace sonreír de nuevo)

FUENTE: BBC MUNDO

Cada semana, un grupo de personas mayores aficionadas a la observación de aves pasa horas apostado en un escondite de madera en la campiña inglesa; con los prismáticos en la mano, observan el entorno y comparten con entusiasmo lo que logran avistar: el largo y brillante pico de un ostrero (o pipilén) explorando el terreno pedregoso, o dos somormujos lavancos balanceándose en el agua, con sus cabezas emplumadas erguidas.

La mayoría de estos observadores de aves tiene dificultades para recordar lo que ocurrió ese mismo día y, a veces, les cuesta seguir una conversación.

Sin embargo, se animan visiblemente cuando intercambian impresiones sobre las aves que pueblan el cielo en torno a Forge Mill Lake, en la región de West Midlands, Reino Unido.

Entre ellos se encuentra Harold*, de 78 años. De joven le encantaba estar al aire libre, pero, últimamente, la demencia lo ha vuelto retraído y ansioso. Su hija Lucy* lo trajo aquí, con la esperanza de que el cambio de entorno y la tranquilidad del lago le sentaran bien.

Tras un comienzo marcado por la inquietud, Harold empezó a sonreír cuando alguien señaló un petirrojo, y disfrutó viendo a los patos chapotear en el agua. Unos herrerillos revoloteaban entre los árboles cercanos, y Lucy vio a Harold reír por primera vez en mucho tiempo.

«En ese instante, él estaba plenamente presente; no le preocupaban su memoria ni su confianza en sí mismo. Es algo muy poderoso y a la vez sutil», comenta Jenny Budinger, asesora comunitaria sobre demencia en Age UK, la organización sin ánimo de lucro que gestiona el grupo de observación de aves.

La observación de aves se considera cada vez más como una actividad valiosa para las personas mayores y los pacientes con demencia; de hecho, se han creado grupos dedicados a esta práctica en residencias de ancianos en el Reino Unido, Alemania y Estados Unidos.

Prestar atención a las aves —incluso a través de una ventana— puede ayudar a las personas mayores a sentirse más conectadas con los demás, experimentar emociones más positivas y potenciar sus capacidades de memoria.